ACUCAR: En Asturias, espiar, mirar a escondidas.

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domingo, 14 de julio de 2013

KATMANDU. Porque todo tiene un principio y un final.

Aquí empezó todo, y pese a que todo tiene un principio y un final, queremos que éste sea un punto y aparte, el primer capítulo de una historia incompleta....

domingo, 30 de junio de 2013

Nepal. Día 20. Namche - Lukla.



Cuando nos despertamos esta mañana con una leve claridad entrando por nuestras ventanas, hemos sentido una sensación agridulce, nuestro último día de trekking, nuestro último día entre estas mágicas montañas, por un lado un cierto toque de tristeza, por otro lado la grata sensación de llevarnos los deberes hechos, pena por abandonar este paisaje inigualable, ganas de tomarnos un descanso…pero aún queda un largo día por delante. Debemos deshacer parte del camino andado, unir nuestros pasos al cauce del Dudh Koshi y de un tirón plantarnos en Lukla para coger el vuelo de mañana rumbo a Katmandú.
Alrededor de las siete y media de la mañana, abandonamos el Lodge Ama Dablam y comenzamos a recorrer las calles de Namche donde sorprendentemente todos los rincones ya han cobrado vida y todos los puestos y tiendas están abiertos. Poco después de Namche hacemos la turistada de turno adquiriendo un diploma del trekking en un puesto de control de la policía. Probablemente por cancenlaciones de vuelos anteriores y posteriores acumulaciones de los mismos, la cantidad de gente que hay hoy en el camino es impresionante, nos cruzamos sin parar con grandes grupos de gente que va en dirección contraria a la nuestra, trenes de yaks, porteadores cargados de petates y como no, entre tanta gente no podía faltar el tonto del pueblo…por unas tres o cuatro veces nos adelantan los hijos de los ricos del pueblo, que aquí en lugar de Ferraris tienen caballos, y sin importarles nada ni nadie, únicamente por diversión, pasan al galope entre la gente provocando situaciones de auténtico riesgo, se paran luego a beber en algún pequeño Lodge y vuelta a empezar, en una de las ocasiones una mano amiga que tiro de mi agarrándome por la mochila me libró de un peligroso atropello…en fin que tontos los hay en todos los sitios.
Entre subes y bajas, puentes colgantes, gente y más gente y tontos a caballo, llegamos a Phakding donde sin dudarlo ni un segundo nos dirigimos al Tibet Guest House del amigo Barrilete, donde dimos buena cuenta de un plato de Dal Bhat. Desde aquí, y a un paso bastante ligero en poco más de una hora nos encontrámos bajo el arco de entrada a la curiosa aldea de Lukla, donde la emoción se hace patente entre nosotros, última parada del trekking, prueba superada.
Misión cumplida
La aldea no es más que una alargada calle, a cuyos lados puedes encontrarte casi de todo, un starbucks con wifi, un peculiar Hard Rock Café o un simpático Yakdonald´s, la cual termina en el peculiar y temido Tenzing Hillary Airport con su pista descendente. Nos alojamos en el Paradise Lodge, junto al aeropuerto, donde sirven un pollo a la brasa espectacular y por la noche cervezas y concierto en el Altitude Attitude Pub de Lukla…una experiencia única a 2.804 m y al día siguiente a volar…
Como masoquistas que somos, y como hace todo el mundo, al día siguiente antes de volar fuimos a ver como aterrizaban y despegaban los demás, da un poco de yuyu.
El Tenzing Hillary Airport. Antes de entrar al pueblo te encuentras con un monumento conmemorativo a las víctimas del accidente del 2.008, así sin más, sin darte tiempo a digerirlo. Recibe avionetas o “avioncillos” de Katmandú, de los que vuelan y aterrizan a ojo, los cuales tienen que sobrevolar los mismos pasos de montaña que nosotros realizamos viendo desde Jiri como el Lamjura Pass. El tiempo en esta región montañosa es bastante caprichoso y suele amanecer despejado e ir cubriéndose poco a poco. Basta con que Lukla o uno de los pasos esté cubierto por la niebla para que se cancelen los vuelos, una de las mayores preocupaciones de todos los que visitamos la zona, bien expedicionarios o bien trekkers, ya que la gente puede pasarse días tirado en el aeropuerto. Una vez cancelado tu vuelo no tienes prioridad para el siguiente, si no que van rellenando los huecos disponibles en los vuelos siguientes, lo cual forma un caos impresionante. La pista está colgada sobre el profundo abismo de nuestro amado río Dudh Koshi y termina en una pared de piedra, con un desnivel negativo o positivo, según se despegue o aterrice, de unos 50 m, lo cual ofrece a los aparatos una apuesta a todo o nada.

Colas, descontrol, pesaje de equipajes en básculas rudimentarias que cada una arroja un valor distinto, hacen que me quite un silbato que llevo colgado en la mochila, nos bajan a la pista, nerviosos esperamos el aterrizaje de nuestro “avión”, el cual aparece dando tumbos a los poco minutos, abren las puertas y comienzan a descargar sacos de arroz, ahora el ganado, que somos nosotros, una sola fila de asientos a cada lado, el suelo cubierto de arroz, una cortina separa mi asiento del puesto del piloto, ruido ensordecedor de motores, entramos en la pista…comenzamos a correr, el abismo se acerca más y más…el morro del avión se levanta y volamos rumbo a Katmandu, un último vistazo a las cumbres nevadas, a los profundos valles, un nudo en la garganta…hasta pronto Khumbu, volveremos.

Hoy cambiamos las fotos por los vídeos,

Primero un pequeño homenaje a los habitantes de Namche y Lukla realizado a partir del material recogido ese día...





Por último una visión en primera persona del Aeropuerto de Lukla...








viernes, 10 de mayo de 2013

Nepal. Día 19. Pangboche- Tengboche- Namche.





Lunes 29 de octubre. La alarma del Suunto me saca de mis ensoñaciones y rápidamente percibo que algo ha cambiado, después de 3 noches por encima de los 5.000 m, descansar en Pangboche a 4.000 m resulta sencillo, el frío ha aflojado sus garras y ya no atenaza nuestros cuerpos, aunque tampoco nos ha abandonado. A las 7 y media, tras desayunar como si hubiéramos estado picando en la mina toda la noche, envueltos en varias capas abandonamos esta acogedora y pequeña aldea del valle del Khumbu. Hoy el día tiene un punto de interés especial, sabemos que al final de la jornada nos espera una ducha caliente en Namche…ya hemos perdido la cuenta de los días que llevamos sin ducharnos pero como todos vamos igual no hay conflictos sociales de higiene.
Despertares.
El camino nos lleva en un cómodo descenso entre stupas y puentes, a la pequeña aldea de Deboche 3.820 m, donde como  no podía ser de otra forma, nuestra senda cambia las tornas y comienza a ganar altura entre bosques de rododendros hasta llegar al primer pit stop del día, Tengboche, 3.860 m. Visitamos el impresionante monasterio, reconstruido tras el devastador incendio de 1989, donde presenciamos una interesantísima ceremonia de oración, durante la cual comprobamos al tener que entrar descalzos que nuestros calcetines había conocido tiempos mejores, sin ninguna duda. El monasterio se encuentra en plena ebullición ya que están montando los adornos para la luna llena de octubre-noviembre, que acoge la colorida fiesta de Mani Rimdu, con baile de máscaras y ópera tibetana en el patio del centro de culto. La proximidad de Namche y el reclamo turístico del monasterio convierten esta aldea, que presume de tener a Everest y Ama Dablam como telón de fondo, en punto de paso para muchos trekkers, occidentalizándola hasta el punto de que nuestras tripas lanzan un rugido ensordecedor al escuchar a Kirshna comentar que hay una Bakery a unos pocos metros de distancia… después de tantos días de comidas montañeras no podemos resistir la tentación y, sentados al sol en unos bancos de madera dimos buena cuenta de un cafés, brownies, croasants, cinamon roll…a precio Five Avenue pero es lo que hay si te das esos caprichos a casi 4.000 m.
Inexcusable pit stop.
Tras el almuercico, bajada five stars hasta cruzar el río en Phunky Tenga a 3.250 m, junto al cruce entre el Duhd Koshi y su afluente del Khumbu. ¿Qué toca después de bajar?, exacto, otra vez para arriba, larguísima subida vigilados de cerca por el Thamserku 6.608 m, hasta alcanzar un sinuoso falso llano a varios cientos de metros sobre el río, en el que no faltan puestos de vendedores frente a cada casa que encontramos, que enlaza con el camino que baja del valle de Gokyo y nos deja tras un largo caminar, de nuevo en Namche Bazar. Una soleada habitación haciendo esquina en el estupendo Lodge AmaDablam, un Dal Bhat para comer, una ducha caliente…¡¡pero si olemos bien y todo!!.
Por la tarde visitas obligadas a los mercadillos del pueblo para regatear un poco con los locales y a la cafetería a tomar un café…(vale, vale y un brownie también, si es que tenéis que saberlo todo jod..!!
Después de la cena, tuvimos la agradable sorpresa de ver que en Namche también celebran el festival de la luna llena en una especie de Halloween particular, donde grupos de niños truco o trato y mayores, recorrían el pueblo y entraban a los lodges a cantar y bailar, break dance por cierto, formando una entrañable y peculiar estampa.
Pero las sorpresas no terminarán en Namche…to be continued.

Nos despertamos bajo la atenta mirada de la Dama de Blanco.

Puerta de entrada/salida a Pangboche

Porteadores.

Old bridge, new bridge.

Perspectiva.

Camino a Tengboche

Dureza.

Rododendros.

Monasterio de Tengboche.

¿Papá pitufo rojo?

¿Dalai lama?

Oración.

Ama Dablam sobre el monasterio.

PRL
1976, El año del dragón.


Telón de fondo.

Primeros pasos del Valle del Khumbu

Volvemos a cruzar el Dudh Koshi

A puerta gayola.

Otro punto de vista.

Fresh banking.

Resting.

Felix tête de la course.

Mantra.



Childhood.

Crossing

Edu, Rbkina y Raúl, rumbo a Namche. Corriendo por el turno de ducha.


Noche.

sábado, 30 de marzo de 2013

Nepal. Día 18.Gorak Shep-Kala Patthar-Pangboche





Domingo 28 de octubre. El despertador suena a las 4 de la mañana. Objetivo, ver el amanecer desde la cima del Kala Patthar 5.550 m. La temperatura dentro de la habitación es de siete grados bajo cero, el agua de la bolsa de hidratación se ha congelado completamente...esto es un infierno. Rbkina, aun con algunos síntomas de mal de altura descarta inteligentemente la ascensión para evitar males mayores y poder afrontar la etapa de hoy con garantías, así que el plan se reduce a Kirshna, Edu y yo. Kirshna se hace el orejas y no aparece, Edu tiene que abandonar su habitación por la ventana ya que alguien había cerrado su candado por fuera...la mañana empieza un poco extraña pero a las 4:40, con 13 grados negativos, bajo un cielo estrellado, a la luz de nuestros frontales y sobre unos centímetros de nieve caídos la noche anterior, Edu y yo comenzamos mano a mano la ascensión al Kala Patthar. Un inmenso silencio lo envuelve todo, roto únicamente por el sonido de nuestras agitadas respiraciones y las pisadas sobre la nieve, apenas vislumbramos ligeros rastros del camino y nos guiamos por la intuición buscando referencias. No se bien si por efecto del frío o por que estamos bastante bien aclimatados, pero nos encontramos fuertes (Edu es un trailero con un fondo envidiable) y no le damos tregua al camino, con lo que en una hora y veinte minutos estamos en la cumbre, siendo adelantados en los últimos metros por una pareja de locales...estos si que son de otro planeta.
Puedes pagar por ver a Bruce Springsteen, U2 o el Cirque du Soleil, pero este espectáculo no tiene precio, las primeras luces, las formas comienzan a materializarse, los primeros rayos de sol bañando Himalayan Range, el despertar de las montañas, amanece sobre el techo del mundo...
Casi podemos tocar el PumoRi que con sus 7.165 m vigila firme nuestra expectación, el Ama Dablam se enciende con el primer rayo de sol, la visión del archifamoso collado sur entre Everest y Lothse me pone un nudo de emoción en la garganta, la cascada del hielo del Khumbu humedece mis ojos...Le dedicamos veinte minutos a la cima y nos vamos como alma que lleva el diablo, -16º C no permiten estar parado mucho tiempo. Bajamos prácticamente en versión trail para intentar entrar en calor, y a mitad de camino nos encontramos con Sabine, una de las hermanas austriacas que conocimos hace unos días y no habíamos vuelto a ver, acompañada de su guía, nos abrazamos todos emocionados y nos emplazamos a contactar por email, para después continuar cada uno en un sentido. Realizamos la bajada a Gorak Shep, donde nos espera Rbkina y el resto de la tropa, en un tiempo record buscando un poco de calor y un desayuno reponedor que nos cargue las pilas para afrontar con garantías la etapa que tenemos hoy por delante.
Hemos tocado techo en nuestro trekking, y ahora todo el camino será perdiendo altura (que no cuesta abajo), volvemos hacia Namche recorriendo el Valle del Khumbu. Nos despedimos no sin cierta tristeza de estas alturas y comenzamos a desandar el camino que ayer nos trajo hasta aquí. Poco antes de Lobuche, hacemos una breve parada en una de esas curiosidades del Himalaya, nos desviamos algo menos de un kilómetro del camino para visitar un observatorio de ciencia y tecnología con forma de pirámide de cristal situado en la cuenca de un glaciar, que con financiación italonepalí se dedica al estudio de la evolución glaciar y meteorológica en la cordillera del Himalaya. Una pirámide de acero y cristal, a 5.050 m de altitud, repleta de laboratorios, con unas habitaciones de literas tipo latas de sardinas, aislados en un glaciar...tiene todos los ingredientes de película hollywoodense tipo Alien o The Thing...
Prometheus.
Continuamos nuestro camino en un ligero descenso aderezado con el toque de “subeybaja” habitual que imponen las distintas morrenas y la media ladera, hasta llegar a Dughla 4.620m, punto en el que descendemos al inmenso fondo del valle glaciar, acompañando el curso del río que nace en el Chola Glacier.
Caminamos con la vista fija en las afiladas aristas del Ama Dablam, escoltados al oeste por las faldas del Taboche Peak y al este por la morrena glaciar, hasta llegar a la famosa aldea de Pheriche 4.240 m, conocida por tener un puesto de la Himalayan Rescue Association y por ser según dicen, el pueblo más frío del valle del Khumbu (el que dijo esto no había dormido nunca en Gorak Shep) debido a las corrientes de aire. Doy fe de que el frío era impresionante, pero también de que cocinan un Dal-Bhat (Arroz, verduras y sopa de lentejas) de Óle tú!. También hay que destacar que en este pueblo volvemos a ver niños, ya que es un asentamiento permanente del valle.
La perdida de altura hace que el color y la sonrisa vuelvan a las mejillas de Rbkina, aquejada de mal de altura desde hace un par de días, traicionada por su buena forma que la hizo subir demasiado deprisa...de todo se aprende.
Tras la comida reanudamos la marcha a la una de la tarde, con 0º C y una sensación térmica muy inferior debido al viento, provocando que se nos entumezcan los dedos aferrados a los bastones. Una pequeña subida nos coloca a media ladera, donde comenzamos a progresar en ligero descenso, y aproximadamente a partir de los 4.000 m...vuelve la vegetación, arbustos, monte bajo e incluso algún árbol en las laderas de orientación oeste...todo un vergel comparado con la parte alta.
Huyendo del frío, gastamos suela a media ladera y a unos 100 m por encima del río, hasta llegar a Pangboche 3.930, pequeña aldea donde nos refugiaremos para pasar la noche de hoy en el acogedor Shreedewa Lodge.
A los pies de la Dama de Blanco, degustamos una suculenta cena, departimos cuentos, anécdotas y aventuras, hacemos planes y bebemos té, programamos viajes y nos calentamos junto a la estufa, el cansancio va haciéndose un hueco entre nosotros, el día ha sido largo, lejos quedan las cuatro de la mañana cuando la alarma del Suunto me arrancó de los brazos de Morfeo...mañana será otro día...to be continued.


Amanece en Himalayan Range.

Primeros rayos de sol sobre el Ama Dablam

PumoRi 7.165 m, desde la cima del Kala.

On the top.



Cascada de hielo del Khumbu, Everest, el collado sur, Lothse....y unu de Pola Lena.

Ama Dablam, versión Warhol.

Khumbu Ice Fall

Textura.

PumoRi Base Camp desde la cima del Kala Patthar.

Ladies and gentlemen....el techo del mundo, 8.848 m.

Durante el descenso vemos Gorak Shep cubierto de nieve y sumido en la sombra...frío


Atrás van quedando glaciares y morrenas.

¿Es un pájaro, es un avión?

Chola Tse.

Edu resting.



Dughla, parada y fonda de trekkers, expediciones, trenes y porteadores.



Momento curiosidad.

Ice river




En el fondo del valle...un vistazo atrás.



Vista hacia delante, con Pheriche al fondo.



Acucando

Rbkina and friends.


Vuelven los chorten...
...y la vegetación...

Kirshna, versión duelo en el OK Corral.


Rbkina and friends 2.

A dormir....