7 de la mañana del 6 de junio de
2013. Canyon Village
Campground, Yellowstone, Wyoming.
El suunto toca diana mientras
unos tempranos rayos de sol se las ingenian para colarse por una rendija de las
cortinas de la furgo, Buenos días Wyoming. Esta mañana no hay suerte y no vemos
ningún animal rondando el campamento mientras preparamos el desayuno, revuelto
con salchichas, cereales, fruta, un zumo y café, el buffet libre de esta furgo
es la hostia, comemos como en casa güela.
El Ambit de Rbkina se ha quedado
sin batería y el cable para cargarlo en algún lugar entre Nevada y Wyoming, por
lo que nos quedamos sin GPS al segundo día de parques, si es que somos unos
blandos y cuando Murphy se empeño en venir con nosotros no supimos decirle que
no…porca miseria.
Siguiendo el manual de básicos
del parque nos vamos a patear el Gran Cañón de Yellowstone, cuya entrada se
sitúa a escasos 5 minutos de donde estamos acampados. El río serpentea aquí
durante alrededor de 30 km,
excavando una grieta de entre 250 y 400 m de profundidad con una anchura que puede
llegar hasta los 1200m, donde amarillos y ocres gobiernan el paisaje de forma espectacular. Pese a que tenemos buenas referencias de la orilla sur,
nos decidimos por hacer un trekking de unos 8 km ida y vuelta por la
norte, por aquello de llevar la contraria que decía mi madre. El recorrido, que
iniciamos en el parking de Lower Falls hasta llegar a Inspiration Point, se
realiza por una senda que transcurre en paralelo al cañón con unas vistas
espectaculares, de la cual parten algunos caminos a puntos estratégicos por las
impresionantes postales que puedes guardar en la retina, como es el caso de la
bajada a Red Rock desde el Look Out Point.
Grand Canyon of Yellowstone, visto desde la orilla norte.
Tras recorrer North Rhim y sin
pensárnoslo dos veces, movemos la furgo al parking de Artist Point en la orilla
sur, e iniciamos el trail hacia Ribbon Lake. Un recorrido diferente de unos 7 km en total, que aún
manteniéndose cerca del cañón, se aleja de las zonas concurridas para adentrarse
en el parque y ofrecernos un paisaje impresionante de bosque cerrado, donde la
soledad, lagunas aisladas como Lily Pad Lake y las marcas que dejan los osos en
los árboles para afilar sus garras, crean un tenso ambiente digno de película.
Con el estómago enviándonos
ruidosos mensajes, regresamos a la furgo y ponemos rumbo al sur, hacia
Yellowstone Lake. En el trayecto hacemos un pequeño pit stop para comer en un
bucólico paraje junto al río. De menú una lata de sopa de tomate Campbells,
como la inmortalizada por Warhol, un bocata y un café, esto es vida.
¿Pensabais que estaba de coña no?
Las dos siguientes paradas son
prácticamente seguidas, Sulphur Caldron y Mud Volcano, separadas por escasos
100m, donde un recorrido de unos 2
km, nos lleva a recorrer charcas de barro hirviendo, azufre burbujeante,
fumarolas y el curioso efecto del dragón que forma la conjunción de gases
volcánicos, agua y una cueva. Todo esto regado de forma garantizada con
efluvios de huevos podridos, es lo que tiene estar sobre la caldera de un
volcán…
Si, si, ya se que apetece meterse dentro, pero mejor no, vale?
Seguimos el cauce del río
Yellowstone hacia el sur, mientras las praderas se abren junto al río convirtiendo
la distancia que dejan hasta el linde del bosque en paso obligado de multitud
de animales para beber. Sin detenernos, continuamos hacia la zona de Fishing
Bridge y Lake Village, para sentarnos a disfrutar del paisaje que ofrece la
inmensidad del Yellowstone Lake, un inmenso lago situado a 2.357 m de altitud,
vigilado por los tresmiles nevados de Absaroka.
Tras un buen rato de una
placentera actitud contemplativa, enfocamos la furgo hacia el norte de vuelta a
la base, a sabiendas de que a pocos kilómetros teníamos una parada obligada
para contemplar como al caer la tarde todos los animales del bosque salen
presentarnos sus respetos. Es como estar sentado delante del fuego, el paisaje
y la actividad animal te hipnotiza…
Animal Kingdom
Con las últimas luces del día salimos pitando hacia nuestro campamento
base en Canyon Village, encendemos el fuego y preparamos una impresionante
parrillada de pollo regada con unas cervecillas Old Faithful, la noche nos
envuelve, todo está en silencio, mientras hacemos planes para mañana, último
día en Yellowstone e intentaremos encontrar un sitio donde aparcar y dormir en
Grand Teton National Park…to be continued.
Y recuerda...
Nunca alquiles una furgoneta en Scapecampervans. Son unos estafadores y las furgonetas una basura.
And remember...
Never rent a van in Scapecampervans. They are a scammers and vans are crap.
Mapa de rutas del Cañon de Yellowstone.
Estampa de Lower Falls desde Red Rock, en la orilla norte
De amarillo y agua.
Herida abierta.
Contrastes.
Espuma.
The river.
Primero ves esto...
...luego ves estas marcas de afilar las garras a una altura muy considerable...
...y luego te ves sólo en el camino a Lily lake...
Calma total.
Poste indicador del camino en la solitaria ruta de los lagos de la orilla sur.
Prohibido caerse.
Un último vistazo.
En un remanso del río.
Pot. Textura.
Belleza inquietante.
La guarida del dragón
Naturaleza viva y muerta. Tan cerca y tan lejos. Los árboles se secan y mueren cerca de las zonas más activas.
Big-Footmark.
Paleta de colores. Formada por los distintos microorganismos que viven en función de la acidez y las elevadas temperaturas.
Alas negras...
Nos hemos dejado el fuego encendido en la furgo???
¿Sanidad para todos?
Cazado.
Yellowstone lake.
Mientras el cielo se encapota.
La hora del baño
Mapa de la zona del parque recorrida en esta jornada.
Tras una estresante semana en
cuanto a predicciones meteorológicas se refiere, con “va a llover”, “no, no
llueve pero hará mucho viento, “que va, ahora anuncia sol”, “uff, ahora da
lluvia y viento”, para al final dejar las predicciones para los que saben y
esperar como siempre a la previsión del jueves de mi tocayo el de http://lameteoqueviene.blogspot.com.es/,
nos encontramos a las 6 de la mañana en el parking de La Torre, las cuatro
patas del banco para esta jornada, Raúl, Susana, Koldo y el que suscribe, con
unos caretos de sueño dignos de mencionar, que nos hacen ir casi sin hablar
hasta el camping Asolaze de Isaba.
Tras la recogida de dorsales y el
“cafelito” de rigor, salimos a las 8
en punto dispuestos a negociar los 30,7 Km y 1900 m de desnivel de la 3ª
Marcha Alto Pirineo Roncalés. Sin apenas darnos cuenta estamos ganando metros
en dirección al Txamantxoia, por los mismos bosques que este invierno nos
hicieron sudar la gota gorda con las raquetas. El grupo se estira de forma
irremediable y dejamos de ver a Koldo a los cinco minutos, debe de comer los
mismos chuletones de Irún que Contador…
El grupo se estira y Koldo va tomando posiciones, en esa pequeña mochila lleva un chuletón...
Pronto
llegaremos junto a la borda en la que está situado el primer control en una
amplia pradera de la ladera del monte, mirar hacia Lakartxela desespera… Toca iniciar
un embarrado y resbaladizo descenso que nos dejará en el Llano de Belagua,
donde tras una breve travesía en falso llano disfrutando de las vistas que
ofrece el Rincón, llegamos al primer Avituallamiento situado en Mata de Haya (1.000 m), donde reponemos
líquidos e hidratos.
Eran jóvenes, estaban fuertes, creían que podían con todo...pero no contaban con las avispas
No corras Raulín que tu no llevas chuletón.
Como cabe esperar en estos
berenjenales, si te ceban, témete lo peor…y así fue, abandonamos el
avituallamiento y tras caminar unos 500 m por el cauce seco del río Belagua, iniciamos
el ascenso hacia el Refugio Ángel Olorón, por una empinada, zigzagueante y
exigente senda que nos hace sudar a la vez que intentamos dosificar pensando en
que aún nos queda más de la mitad del recorrido. Alcanzamos el paso Zemeto y
desembocamos en una amplia pradera donde está situado el segundo control, a
escasos 5 minutos del refugio, donde comenzamos a sentir por primera vez que el
viento sopla con más intensidad que en la otra ladera. En el refu nos esperan
con pintxos de txistorra recién hecha, queso roncal, fruta, chocolate, zumos…ole, ole y ole, yo me quiero quedar aquí.
Haciendo un breve paréntesis, con
respecto a este refugio me pregunto yo, ¿No hay nadie en todo el Gobierno de
Navarra y la Fede que sienta un poco de vergüenza por el estado de ruina y
abandono que presenta esta formidable instalación situada en un entorno único?
Refugio Ángel Olorón de Belagua
Salimos del Refugio (otra vez nos
han cebado, mal asunto) con el viento arreciando y unas nubes amenazante,
siguiendo las marcas blancas y rocas del GR12, rumbo al collado de Arrakogoiti (1.450 m) para iniciar el
ascenso a Lakartxela (1.982
m). La subida al collado se torna un tanto dura debido
al molesto viento, y vemos algún abandono, pero nadie dijo que esto iba a ser fácil.
A las 13:10 alcanzamos el tercer
control, situado en la antecima del pico, Koldo nos lleva media hora.
Descartamos superar los 23m que separan la antecima de la cumbre, ya que una
espesa niebla nos impide ver nada y el viento continúa siendo bastante
desagradable a esa altura, por lo que iniciamos el descenso por la cara
Suroeste con algún que otro derrapaje, hasta alcanzar el collado de Lapatía (1.535 m), último
avituallamiento sólido y líquido, otra vez nos ceban…
Susana. Luces y sombras.
Atacamos la última subida del día
para alcanzar al cima de Larrondo (1.703 m (si,
si, ya se que os debo una ronda de birras)), donde una tregua nubosa nos
deleita con unas impresionantes vistas del Rincón de Belagua, Txamantxoia,
Larra, etc. Rodillas en modo bajada, y entre lomas herbosas y robledales,
comenzamos el descenso hacia el camping de Asolaze. Como no podía ser de otra
manera, a medio descenso comienza a llover y hacemos un pequeño pit stop para
ponernos el “pichiglas”, chaqueta de
Goretex para los no entendidos, que nos obligaría a realizar un segundo pit
stop minutos más tarde cuando dejó de llover y salió un poco de sol ¿¿estamos
de broma o qué??.
Cuando las rodillas crujen y el bosque parece Canadá...
Entre algún que otro juramento y
“quejío” de un barañaindarra que emulaba entre risas a cierto argentino que se
fue a Canadá, llegamos a la carretera Isaba-Francia y nos dirigimos al camping
por “la entrada secreta”, donde superamos la pancarta de Helmuga-Meta y
recibimos con entusiasmo un buen “caldico”
y unas migas…así si, y colorín, colorado...
Mi Ambit estaba de mal rollo y no me grabó el primer tramo del recorrido, ni me ha dejado obtener el perfil, en fín...lo tengo castigado.
Esta vez y al igual que he hecho en alguna entrada de viajes, en lugar de enlazar fotografías, he decidido refundirlas todas en un vídeo acompañadas de buena música para que resulte más ameno. Así que subid el volumen de los altavoces, ampliad pantalla, elegid la opción de alta definición y dejaros llevar por el Alto Pirineo Roncalés.
Ya llevábamos tiempo con ganas de
testar el conglomerado de la zona de Riglos o alrededores, y hablando un buen día en
la pared de Liédena con el amigo Periko,
nos recomendó una vía facilita ideal para iniciarse en las redondeces del
material, lejos de la caliza a la que estamos acostumbrados. La vía tiene muy
buenas referencias y el entorno parece merecer una visita, así que este sábado
metemos todos los titos en el coche y
ponemos rumbo a Murillo de Gallego para disfrutar en la sur de Peña Rueba de
¨Los terceros también existen¨, 10 largos, 270m, 5b, equipada por J. Benedé y L. Royo en 2005.
Llegando a Murillo por la A-132
desde Puente La Reina, se accede a mano derecha por una carretera vecinal justo
en el cruce donde están la mayoría de empresas de multiaventura o turismo
activo. A unos 200 metros
parte a la derecha un desvío que deja de estar asfaltado a los pocos metros
para convertirse en una pista de grava con algún que otro bache. Vamos
remontando la pista, con la referencia de Peña Rueba enfrente, hasta superar
dos balsas de agua, momento en el que encontraremos en el margen izquierdo un
ensanchamiento de la pista, que hace las veces de parking. Justo enfrente sale
el camino hacia la zona de escalada. Esta zona de aparcamiento esta situada pocos
metros antes de una cerrada curva de herradura, superada la cual existe otro
pequeño parking. Si continuamos por la pista, ésta nos deja en el km 2 de la
carretera que sube a Agüero desde la A-132.
Desde el parking la aproximación
es de unos 20 o 25 minutos, por sendero bien marcado que discurre por una alargada
loma de monte bajo. Los últimos metros al píe de vía resultan un poco incómodos
y hasta se llegan a poner las manos. Es recomendable colocarse el casco ya en
este punto, pues si hay escaladores en la vía la caída de piedras desde los
últimos largos es frecuente.
Al llegar al pié de vía nos
encontramos con que hay tres cordadas preparándose para subir, así que nos toca
esperar un rato. Durante la espera, el cimbreo de la cuerda de la última
cordada desprende desde unos 20m una piedra de unas dimensiones considerables,
que por fortuna cae justo en medio de nosotros, con un golpe seco que nos pone
los pelos de punta…
Nos ponemos en marcha, salgo
primero y empalmo los dos primeros largos de forma rápida, fáciles, para
disfrutar, 30m 4a y 25m 3c. La cuerda tira un poco llegando a la R2, lo cual se
podría solucionar con alguna cinta larga. Tras esto toca el muro vertical de
25m Vb, que salvo un arranque no muy cómodo, resulta fácil y está muy bien
asegurado.
A partir de aquí la placa tumba
de forma muy cómoda y se hace muy fácil, empalmamos tal y como
aconsejaba la reseña L4 –L5, L6-L7 y sin darme cuenta, aunque no era la
intención, también L8-L9. Estos últimos largos es desaconsejable unirlos, ya
que la cuerda roza mucho y puede tirar piedras, pero iba tan lanzado que me
pasé la R8 y cuando me quise dar cuenta era tarde. L9 es un largo de
transición, desde el que hay que subir a la cima del Mallo La Mora y bajar por
un sendero al pequeño collado. De este punto sale el décimo y último largo, una
placa tumbada en 3c de unos 25
m. Una vez superada la R10, seguimos un sendero cuyo
inicio está marcado con un hito y nos deja en la parte trasera de un pequeño
vergel, al pie de una placa que tenemos que atravesar en un flaqueo asegurado
con 2 parabolts, (III).
Una vez superado el flanqueo
salimos caminando en diagonal hacia el oeste a buscar la evidente cresta de la
peña, la cual seguimos hasta localizar el inicio de la Ferrata de la Mora para
el descenso, evitándonos así realizar unos cuantos rápeles. La ferrata es muy
evidente, no tiene ningún misterio y nos devuelve al sendero de aproximación,
que recorremos arrastrándonos lo más rápido que podemos en busca del coche para
beber…el asfixiante calor hizo que nos quedáramos cortos de agua, terminando el
líquido elemento en la R7 y provocándonos una sensación de ansiedad bastante
desagradable…de todo se aprende.
En resumen, una vía muy fácil, muy
bien equipada, para disfrutar, que no todo va a ser estar con el culo prieto en
la pared, ideal para iniciarse en vías largas o para tomar contacto con el
conglomerado, casco imprescindible y agua abundante en días soleados.
Croquis y buenas reseñas en el siguiente
blog, del cual he sacado las 2 fotos anteriores. Gracias al autor/es.
Algún que otro problema con la cámara
hicieron que tengamos pocas y malas fotografías, dando como resultado una entradilla un tanto pobre pero…c'est la vie, otra vez será.
Rock, Parabolt and Green
R2
Detalle de la pared en el L3.
La cámara que tiene vida propia
Rbkina saliendo del muro de V
Mallos de Agüero desde la R9
Décimo y último largo desde el pequeño collado.
Recogiendo cuerda tras el flanqueo. Al fondo los llanos de Aragón.